sexta-feira, 20 de maio de 2011

Colchon

Tengo una cama tirada al piso, las savanas estan tan enquilombadas que se escondieron entre el elastico y el piso, ya no juegan mas de envolver el colchon.
Duermo arriba de ese colchon con forma de cuerpo en posicion fetal, sospecho que tenga muchas quemaduras de puchos y un poco de olor a alcohol.

Una cama de una plaza, capaz menos y mi cuerpo en posicion fetal parece infimo en esa mezcla de material que deberia ser suave. El elastico es chico para el colchon, pero el colchon parece ser enorme para mi pequeño cuerpo que busca algun pie abajo de ese mar de edredon.

Mi cuerpo se acomoda suavemente en apenas un almohadon de pena de ganzo, las siento en mipanza, en mi pie, en mi pelo.
El restante de ese colchon queda livre a la espera de alguien, que nunca llegará por no estar envitado.

La cama me queda demasiado grande, y las lagrimas que llorró rebalzan del hueco que esta marcado para mi cuerpo. Me quedo así, en esa posicion fetal, horas, dias, noches y lunas llenas. Miles y miles de lunas llenas.

Ese colchon enrome me traga, me muevo adentro de el, grito, hago formas, pero nadie parece haver notado que yo estoy adentro de el. Pequeños rayos de sol enpiezan a travesarme los parpados pegados por pequeñas gotitas de agua salada.
Cada minuto contando en el reloj, los rayos se hacen mas fuertes y más fuertes, me travesan el cuello, el pecho, el corazon, la panza, las manos, la cintura, las piernas los pies. Me hago luz, y lentamente mi cuerpo se hace menos chico hasta llegar a tamaño normal. Una pata por vez para afuera de ese colchon, y ya soy normal. O al menos hasta cuando tenga que irme a dormir de nuevo.

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