sexta-feira, 18 de setembro de 2009

20 sonrisas por un corazón cosido. Worth its weight in gold.

Caminando por la calle sin sentido, necesito ir al zapatero arreglar mis zapatos para que pueda continuar a caminar, necesito comprar leche y tomate, necesito coser mi corazón, y no sobre nada mas en mi lista de cosas que necesito hacer. El zapatero se termino con la cola y esta tirado en el piso como loco. La leche está toda vencida y el tomate esta podrido, lleno de larvas. Entonces vamos a coser el corazón. El examina con una cara preocupada y dice nunca haber visto uno de esos, tan arruinado, tan lastimado. Toda una raridad, y ella se transforma toda una celebridad en la boca de los restantes clientes. Con un tono seguro pregunta el precio, esperando una rebaja piadosa. Se le explica que no es un trabajo que se puede llamar de fácil. Pero el se lo hace por 20 sonrisas. Ella cree un absurdo, grita, reclama y sale pegando la puerta. Como es posible, 20 sonrisas, eso es su cota para toda una vida. Unos 5 minutos después vuelve con los 20 cheques vale sonrisas, y pide urgencia, que ella se esta desvaneciendo en ese momento. Los clientes son expulsados con prisa, y ella es llevada a la parte trasera del negocio, a un cuarto blanco, con muebles blancos. Le dan algo para que se duerma, y cuando se despierta, tiene una sonrisa estampada en el rostro, y no se puede deshacer de la misma. Tiene una angustia generada por tanta felicidad, el vendedor dice que es normal, que en algunos días se le pasara, hasta que se conforme con todo, y acepte ser feliz en aquellos términos.

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